Las apariencias engañan.
Seguro seguro que a más de una le ha pasado lo mismo que a mí. Las galletas están listas para decorar. Después de invertir toooooooooooodo el tiempo en hacer el delineado, éste no parece que quiera secarse. Qué extraño pensé..... ha cambiado el tiempo sí... pero.... ¿a tal punto? Esto pinta mal.
Bueno, las decoro igual y seguro que durante la noche secan. Necesitan normalmente toda una noche para secarse bien. O al menos, hasta el día de hoy así había sido.
Pero no.... se resistían.
Así que como tampoco me había gustado cómo quedó la escritura con el nuevo producto que había adquirido -- piping icing -- decidí ponerlas en el horno a 50º a ver qué pasaba.
Mientras, volví a hornear de nuevo las piruletas para Darío. Y en vez de usar piping icing para escribir el nombre, decidí hacerlo con glasa a punto de escritura como hasta ahora había hecho.
Menos mal que hice con tiempo las piruletas. Menudo desastre si no hubiera hecho la prueba antes.
Al final, quité el nombre que había hecho que no había secado. Y volví a escribir encima con glasa real en amarillo. No me gustaba el resultado. Se veían los restos de piping icing.
Mejor hacer de nuevo todas las galletas que entregar unas que no me han gustado el resultado.
Hmmmmm ese piping icing no me gusta nada la textura. Y no seca bien. Me ha dejado las galletas hechas un asquito. :(
Les he puesto hasta azúcar de color por encima a ver si así secaba y nada. Habían quedado muy bonitas..... pero la fastidié.
Estas sí quedaron bien. Secaron de maravilla -- y la glasa era la misma -- hay cosas que no se explican.
Y en ésta entrada las podéis ver en su bolsita con sus lazos.